Después de tanto tiempo de no conseguir aquellas cosas que son imprescindibles en nuestra vida, uno empieza a hacer cosas que naturalmente no hace y que, ante la mirada de los demás, son completamente forzadas y se notan a la legua. Como por ejemplo abrir un blog y empezar a hablar de tu carrera de una manera poco divertida -por lo menos para mi-.
Después de estar siete meses sin trabajo (y sigue sumando hasta el día de la fecha), uno empieza a buscar de qué manera puede llegar a captar la mirada de los RH. Creanme, el trabajo de buscar trabajo, se hizo más que dificil. Hice absolutamente todo, mis días se trataban de levantarme irrisoriamente temprano, abrir en una sola pantalla todas y absolutamente todas las páginas de búsqueda laboral, por día tiraba alrededor de 20 a 30 CVs en promedio y me sentaba a esperar. De más está decir, que cuando me sentaba a esperar gran parte de ese tiempo me la pasaba mirando el celular para contestarlo en el momento preciso en que sonara. Si ese día nadie llamaba para concretar una entrevista, cambiaba absolutamente toda la información que contenía mi CV y carta de presentación. Realmente, hoy a la distancia lo veo como un trabajo completamente innecesario. Siento que perdí el tiempo, intentaba decir con otras palabras lo mismo que estaba escrito.
Asi como enviaba una gran cantidad de CVs a una gran cantidad de direcciones diferentes, debo decir que tuve infinidad de entrevistas, en algunas no me iba tan mal como en otras. Las entrevistas son algo que a mi me agobiaba, pero no por el hecho de ir a una entrevista, sino por la cantidad de pensamientos que tenía antes de ir a cada una. Veinticuatro horas antes empezaba: ¿cómo me visto?, ¿corbata si o corbata no? Si me visto de traje van a pensar que aspiro a más de lo que soy, pero si no me visto asi, van a pensar que no soy un buen profesional serio. Los blogs que hablan de este tema, los conocía de memoria párrafo por párrafo. Repasaba doscientas veces las posibles preguntas que me haría el entrevistador con su posible respuesta. Pensaba, corregía y volvía a corregir. Tanto es asi, que a la entrevista llegaba completamente agobiado y muy nervioso. Me estaba volviendo loco.
Cuando llegaba el momento de la entrevista, repetía como loro todo lo que había "estudiado" hasta 2 minutos antes de entrar al salón. Toda la espontaneidad que tengo por naturaleza, no la dejaba salir justamente por el miedo de no ser tenido en cuenta para el trabajo. Un mínimo error que me sacara de contexto, empezaba a formar una bola de nieve dentro de mi que crecía tanto que hasta me trababa para hablar y hasta a veces me contradecía. Y ahi es cuando se empieza a notar "lo forzado" que hablaba al principio. Tenía que desplegar todo lo que tenía por más que fuera completamente irrelevante, debía "venderme" como si de esa entrevista dependiera mi vida y esa fuera la única oportunidad en la vida.
Nada es tan, pero tan estresante como la devolución de esa entrevista. Esos días que estás esperando que te contesten si continuás en el proceso de búsqueda o no (si es que te contestan, la mayoría de las veces pasan semanas, no llaman para nada, pero tus esperanzas siguen tan vivas que un par de días más no son nada y a la vez, son eternos ). Algunas búsquedas a las que fui, no me interesaba que llamen o no, porque quizás no me interesaba el trabajo, pero con otras caminaba por las paredes más o menos hasta que me volvieran a llamar. Ni hablar con aquellas que llegaba hasta la etapa final, en las cuales sabía que competía con otras tres personas y tenían que decidirse por alguna. Estuve asi en tres instancias, creo que puedo escribirlas en mi top five de los momentos más duros que pasé en mi vida cuando me decían que no había quedado. Toda una pila de expectativas se venían abajo como un edificio en un bombardeo, realmente la pasaba muy mal.
Creo que mostrarse tal cual es uno, es la mejor carta de presentación. Tuve que pasar por todo eso para entenderlo e internalizarlo. No hay que preocuparse si la corbata si, la corbata no, si dibujar al hombre de tal manera o tal otra. Si te van a elegir, te van a elegir más por tu personalidad que por la corbata y de última quien crea en el destino, que sea porque el destino te dejó ahi. Hacerse problemas para quedar en tal puesto de trabajo, no sirve, te hace perder el tiempo y dejás de lado otros proyectos que tenés en mente. De última si no te eligen, es porque no te merecen o porque no tendrías que estar ahi. El tren pasa para todos. Yo por lo menos terminé entendiéndolo así. Sino iba a terminar volviéndome loco y hoy realmente no me interesa ninguna empresa que busquen a alguien que "actue" de tal manera en una empresa. Van a esperar algo de mi que no soy, van a perder tiempo ellos y voy a perder tiempo yo. Ya me han llegado algunos casos de empresas que eligieron a una persona pensando que era otra y cometieron una gran equivocación. Está bien, son desiciones. Pero el gran error de alguna de ellas, fue justamente este: haber ponderado al profesional sobre la persona. La cuestión fue que la persona era muy bueno haciendo lo suyo, pero como persona dejaba mucho que desear.
Y la pregunta que quizás se harán al terminar esta nota: ¿conseguiste trabajo al final?. No, en relación de dependencia no. Y creo que me va a ir muy bien. Tal vez, tuve que pasar por todo esto para entender que debía emprender mi propia empresa.

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